
En el pueblo dominicano de Cabarete, la bachata es un estilo de vida, muy alejado de las discotecas donde hoy se baila en todo el mundo. A lo largo de cinco años de rodaje, el director Frank Pavich (Jodorowsky's Dune) retrata de manera íntima el paso a la madurez de un grupo de niños músicos, mostrando cómo la música guía su viaje hacia el autodescubrimiento.
Su mentor es Mártires de León, guitarrista de Romeo Santos y profesor en La Academia de Bachata, una escuela dedicada a un género que se ha convertido en la principal exportación de la República Dominicana. Las generaciones chocan y los jóvenes luchan por encontrar el equilibrio entre las cargas que heredan y la vida que quieren construir.
Mensaje del director
La bachata ha conquistado el mundo. Suena en discotecas de Tokio a Berlín — y sin embargo, casi nadie ha volteado a mirar la tierra donde nació. Eso fue lo que me atrapó. Porque la bachata, como el blues del Delta antes que ella, nunca fue solo música. Es toda una manera de estar vivo. Las historias de esta película, nacidas de los pueblos pequeños de la República Dominicana, son ventanas a un mundo de contradicciones deslumbrantes y agridulces — y una vez que te asomas, ya no puedes apartar la mirada.
Pudimos acercarnos tanto solo gracias al profundo arraigo del productor Benjamin de Menil en esta comunidad. Esa confianza nos permitió entrar en la realidad de nuestros protagonistas en sus propios términos. Fiel a la tradición inmersiva y observacional del cinéma vérité, Agridulce no cuenta su historia: la pinta. Vive en los detalles más pequeños: una gota de lluvia resbalando de una hoja de palma, el andar orgulloso de un muchacho que vuelve de la cancha, y sobre todo las voces de los propios niños, narrando un mundo que les pertenece.
La historia es de Cabarete, pero nos alcanza a todos. Al ver a estos niños encontrarse a sí mismos a través de la bachata, uno empieza a sentir lo que la música es capaz de hacer — no solo aquí, sino en la vida de cualquier joven, en cualquier lugar, que busca saber quién es.
Ese es su poder. Eso es lo que quise mostrarle al mundo.
— Frank Pavich, Director


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